Trombosis venosa profunda y linfedema

17.01.2018

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La trombosis venosa profunda es un tema serio y que requieren atención del especialista con urgencia.

¡Qué tal amigos! En ésta ocasión abordaremos varios temas que se conectan entre sí, la trombosis venosa profunda (TVP), el síndrome post-trombótico y el linfedema.

El síndrome postrombótico es una complicación crónica que se detona a partir de un evento de trombosis venosa profunda, la trombosis venosa profunda es una entidad clínica que avanza rápidamente, requiere atención y tratamiento urgente y prioritario por parte de un angiólogo. Sin embargo el síndrome postrombótico ocurre posterior a la etapa aguda de una trombosis, sobreviene incluso meses después; por la manera en la que se afecta el sistema circulatorio y las manifestaciones clínicas posteriores a éstos eventos es posible que en algunos casos pueda venir la aparición de un linfedema por la sobrecarga de función y deterioro del sistema linfático.

Para comprender mejor cómo ocurre esto, repasemos de manera básica el sistema circulatorio:

El sistema circulatorio es una compleja red de tuberías diseñada para suministrar oxígeno y nutrientes a los órganos y tejidos del cuerpo, además otra de sus funciones consiste en transportar y eliminar los productos de desecho que resultan de estos procesos.

Sus componentes principales son el corazón y un sistema de vasos (arterias, venas y linfáticos). La circulación sistémica es la porción del sistema cardiovascular que transporta sangre rica en oxigeno desde el corazón hacia los órganos a través de las arterias que una vez que cumple su función nutricia y oxigenadora vuelve a través de las venas desde los tejidos hacia el corazón formando un circuito cerrado; el sistema linfático se encargará de mantener el balance y transporte de ciertos nutrientes, desechos y líquidos que se encuentran fuera del sistema circulatorio y de transportarlos desde un sitio del cuerpo hacia el sistema circulatorio nuevamente.

En su camino de regreso al corazón, la sangre venosa recorre un trayecto desde los capilares y venas pequeñas a través de venas que se vuelven progresivamente más grandes para finalizar desembocando en la aurícula derecha del corazón en las que conocemos como venas cavas.

La presión sanguínea dentro de las venas es considerablemente menor que la presión en las arterias. Un sistema de válvulas dentro de las venas más grandes evita la acumulación de sangre venosa en las extremidades inferiores y ayuda a asegurar el transporte de la sangre venosa de regreso al corazón de manera eficiente. La presión hidrostática en el sistema venoso es tan baja que no sería posible el transportar la sangre de vuelta al corazón sin la ayuda de las bombas musculares, articulares, la respiración diafragmática y el efecto de succión del corazón durante la fase de relajación o diástole. Las venas también tienen un sistema de válvulas que evitan que la sangre regrese de donde vino, estos mecanismos de soporte impulsan la sangre venosa de regreso desde los tejidos y órganos del cuerpo hasta el corazón.

La trombosis venosa profunda es causada por un coágulo de sangre (trombo) que se forma en las venas profundas del cuerpo, principalmente en las piernas; sin embargo, también se pueden formar coágulos de sangre en las venas profundas de las extremidades superiores. Los coágulos de sangre pueden causar una obstrucción en el retorno de la sangre venosa de las extremidades y formarse como resultado de que algo ralentiza o cambia el flujo de sangre en las venas.

Los factores de riesgo para la trombosis incluyen:

• Descanso en cama a largo plazo.

• Cruzar las piernas durante largos periodos de tiempo cuando está sentado o sentado durante largos períodos de tiempo, como en un avión o automóvil.

• No tener suficiente agua en el cuerpo (deshidratación)

• Tomar pastillas anticonceptivas o hormonas de estrógeno (especialmente en mujeres que fuman)

• Usar un catéter intravenoso a largo plazo

• Fracturas en la pelvis o las piernas

• Obesidad

• Cirugías recientes (la cirugía pélvica y más comúnmente de cadera)

La embolia es una condición que puede desarrollarse cuando un coágulo se desprende y se mueve a través del torrente sanguíneo. Un coágulo de sangre puede quedar atrapado en el cerebro, pulmones, corazón u otra área y puede provocar daños graves o hasta la muerte.

El síndrome postrombótico también conocido como síndrome posflebítico o trastorno de estrés venoso, es una complicación importante a largo plazo de la trombosis venosa profunda, aunque esto no sucede necesariamente en todos los pacientes que sufren una trombosis venosa profunda.

En resumen el síndrome postrombótico es el conjunto de signos y síntomas causados por el daño a las venas como resultado de la trombosis venosa profunda.

El aumento de la presión venosa causa síntomas típicamente asociados con el síndrome postrombótico, como dolor, hinchazón (edema) y enrojecimiento de la parte inferior de la pierna que puede empeorar después de caminar, permanecer de pie o sentado durante mucho tiempo y mejor después de descansar o levantar la pierna. Además en algunos casos es posible encontrar también venas varicosas y úlceras venosas.

¿Qué se puede hacer para prevenir el síndrome postrombótico?

La mejor manera de evitar el síndrome postrombótico es prevenir que se forme un coágulo de sangre en primer lugar, el movimiento, el ejercicio y la compresión son indispensables. Algunas personas tienen un mayor riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos, especialmente pacientes en el hospital que se han sometido a una cirugía reciente, aquellos que están confinados a la cama o bien aquellos en los que existen alteraciones metabólicas u hormonales que afectan la manera en la que su sangre se comporta. Como mencionamos, a estos pacientes se les prescriben prendas de compresión y ejercicio terapéutico descongestivo o miolinfokinetico para evitar formación de coágulos de sangre.

Las personas con síndrome postrombótico se benefician en gran medida de la elevación frecuente de las piernas, el ejercicio descongestivo o miolinfoquinetico y el uso de terapia compresiva controlado por fisioterapeutas especializados, que mejorara la circulación sanguínea, especialmente la circulación de retorno venoso y linfático. Un estudio de Paolo Pradoni (Elastic Compression Stockings To Prevent the Post-Thrombotic Syndrome: A Randomized, Controlled Trial) demostró que las medias elásticas son bien toleradas y que su uso reduce la incidencia global del síndrome postrombótico del 26% al 49% y la incidencia general de formas graves de síndrome postrombótico del del 3.5 al 12%.

Cuando un paciente presenta postrombótico a largo plazo, puede conducir a insuficiencias venosas crónicas, que a su vez pueden convertirse en linfedema debido al deterioro que produce en el sistema linfático, al incremento de volumen de la extremidad a consecuencia de la acumulación de macromoléculas y fluidos en la extremidad. Puedes leer más sobre la relación entre insuficiencia venosa crónica y linfedema haciendo Click AQUÍ.

Como conclusión, el papel del fisioterapeuta consiste en la correcta prescripción de la prenda compresiva, la educación del paciente en su autocuidado, la prescripción apropiada de ejercicio descongestivo o miolinfokinetico, así como el correcto control y tratamiento del linfedema en caso de presentarlo. Con ello, se busca normalizar el volumen de la extremidad, mejorar su función musculoesquelética y disminuir los riesgos asociados a la complicación del síndrome postrombótico como disfuncionalidad mecánica y deterioro de los tejidos. Siempre trabajando bajo un esquema de control y monitoreo multidisciplinario con un angiólogo de confianza ya que existen ciertos complementos farmacológicos, controles específicos y criterios de tratamiento que están reservados a las indicaciones del especialista en angiología y cirugía vascular.

Desde luego este es solamente un texto con el fin de explicar de manera sencilla un tema muchísimo más complejo y con más detalles finos, sin embargo espero ayude a dar una idea sobre las implicaciones de los temas abordados con relación al linfedema, a su tratamiento y al papel del fisioterapeuta especializado en el manejo de este tipo de alteraciones.

¡SALUDOS!

Lft. Luis L Montoya

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