Papilomatosis linfatica, verrucosis, quistes linfaticos y su tratamiento

03.12.2018

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  En la gran mayoría de casos de linfedema masivo uno se puede dar una idea de cómo ha sido el comportamiento de la extremidad por medio de la inspección y palpación de la piel. Estos hallazgos incluyen, pero no se limitan a, la presencia de poros cutáneos estirados y prominentes (piel de naranja), fibrosis por el engrosamiento y aumento de las fibras colágenas debajo de la dermis (piel paquidérmica), deformidades de la piel en forma de pliegues, papilomas y quistes linfáticos. Todo tipo de manifestaciones de proliferación celular y fibrosis. Hoy escribo un poco sobre los papilomas y quistes linfáticos que aparecen a consecuencia de procesos inflamatorios crónicos y repetitivos, estos procesos muchas veces causados por infecciones recurrentes de la piel.

  Dejo la siguiente imagen de evolución de los quistes y papilomas en un caso de linfedema una vez que el paciente fue sometido al tratamiento apropiado.

Un papiloma es un crecimiento excesivo de las papilas de la piel o de la membrana mucosa y es uno de los descriptores clave del linfedema en etapa III o elefantiásico. Esta formación benigna se podría caracterizar como un bulbo de piel que se ha llenado de edema rico en proteínas y, por lo tanto, es de aspecto bulboso similar a un globo unido a tejido altamente vascularizado. Cuando el linfedema se vuelve crónico y masivo, existe una relación directa entre el nivel de inflamación y la formación de fibrosis y papilomatosis.

Por lo general, los papilomas se forman en las regiones más lejanas de la extremidad, en miembros inferiores desde debajo de rodilla hasta los pies, aunque puede ocurrir en cualquier parte de una extremidad edematizada por años con procesos frecuentes de infecciones; estos papilomas que usualmente son una especie de bolsas llenas de agua pueden llegar a volverse fibrosos y duros a causa de la concentración de proteínas colágenas dentro de ellos.

 Debido a la frágil naturaleza del papiloma cuando no esta fibrosado, las lesiones y arrancamientos son comunes debido a tensiones mecánicas como la fricción por la colocación y el retiro de prendas, etc. Por esta razón, a menudo se pueden identificar como el punto de entrada para patógenos y pueden ser responsables de episodios recurrentes de celulitis e infecciones de la piel. La linforrea y el sangrado son comunes y conducen a una gran frustración del paciente, pues el exudado linfático suele tener un aroma desagradable y afecta el sentido de dignidad de un paciente, agrava las limitaciones de la calidad de vida y, en particular, afecta su esquema social y psicológico.

 Los quistes linfáticos se producen debido a la excesiva dilatación de vasos linfáticos, y no ocurren de un día a otro, sino que son formaciones progresivas que tienden a incrementar en tamaño y densidad con el paso del tiempo. La mayoría de los quistes se producen debido a malformaciones congénitas; sin embargo, una interrupción local del drenaje del sistema también puede crear una hipertensión de los vasos linfáticos colectores y reflujo suficiente para causar la formación de quistes. Esto es más evidente en áreas donde la piel es delgada y extensible, como las axilas y las regiones genitales. Dependiendo de la estructura del tejido relacionado con el quiste (colector o capilar). Cuando los quistes son causados por una malformación primaria el pronóstico puede ser menos corregible con la terapia linfática, ya que la causa subyacente puede involucrar la incompetencia valvular o la hiperplasia del sistema linfático profundo. En algunos casos, se ve el líquido linfático exudando desde la piel.

 Las estrategias de tratamiento consisten principalmente en el uso de terapia compresiva elástica e inelástica en conjunto a espumas de baja densidad junto con movimiento de la piel a través de ejercicio descongestivo, movilizadores pasivos de la extremidad y terapia manual, mismas que ayudan a la reducción del tejido fibrótico por su fragmentación y posterior reabsorción. En caso de grandes papilomas fibrosados cuya base sea ocasión de infecciones y heridas recurrentes pueden llegar a ser candidatos a la la extirpación quirúrgica.

Los quistes y algunos papilomas son frágiles y suelen romperse cuando se exponen a factores de compresión mecánicos (vendas, prendas de vestir, ejercicio). En estos casos lo ideal es manejar también la humedad proveniente de los mismos con apósitos estériles y altamente absorbentes sobre los quistes antes de la aplicación del vendaje de compresión, para evitar entrada de infecciones o generación de úlceras por humedad.

Resulta importante evaluar el nivel de riesgo de infección de los pacientes según su historia clínica y estar preparados para prevenirlas por medio de higiene de la piel y en algunas ocasiones antibióticos tópicos preventivos o profilácticos con ayuda del médico tratante.

En conclusión, es posible mejorar, disminuir e incluso erradicar distintas presentaciones de quistes linfáticos y papilomas en gran variedad de casos por medio de terapia linfática, considerando que existe una re-configuración de la microarquitectura y microcirculación de la piel del paciente siempre y cuando las herramientas de tratamiento sean elegidas apropiadamente a las necesidades de la presentación clínica del paciente.

Espero les sea útil ésta información. 

¡Saludos!

Lft. Luis L Montoya

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